El intérprete presentó Yandel Sinfónico ayer en el Coliseo de Puerto Rico.
En el 2003, Yandel le narraba al mundo cómo una mujer lo rechazaba por ser rapero y por hablar vulgar. A lo que, según la canción, el boricua le contestó: “Con mi reggae muero, no quiero parar de bailar, con él yo muero…”. Para ese entonces, el género se encontraba sobreviviendo a su criminalización política y desvalorización musical, pero Yandel, que en ese entonces compartía carrera con Wisin, dejó clara su postura: por el tun-ca-tun-ca-tun daría la vida.
Más de 20 años después de ese coro, Yandel logró unirse anoche a los más de 50 músicos de la Orquesta Filarmónica de Puerto Rico, dirigida por el maestro Ángel “Cuco” Peña, para interpretar un escogido de sus clásicos y algunos temas nuevos. En su primera intervención, además de agradecer al público por su presencia, el reguetonero afirmó: “Fue una idea que se me ocurrió para hacer algo diferente y pa’ darle grandeza a la música urbana”.El show comenzó a las 10:00 p.m. Sobre la tarima estaban los músicos y coristas ubicados en dos paneles de escaleras que le permitían igualdad de visibilidad a todos. Yandel arrancó el espectáculo con su nueva canción El puño de Tito, seguida de Permítame, Como antes y Reguetón en lo oscuro.
Familias, parejas, jóvenes y adultos fueron testigos de la coreografía precisa y rápida de las manos de los violinistas, que seguían el desafiante ritmo de la música sandunguera de Yandel. En entrevista con este rotativo, Cuco Peña aseguró que el gran reto de su presentación era “la precisión rítmica” y lo superó magistralmente.Yandel logró llevar a la Orquesta Filarmónica hasta su terreno reguetonero cuando interpretó clásicos como El teléfono, Mírala bien, Rakata, Ahora es y Pam pam. Aunque se tratara de reguetón, el sonido filarmónico se acopló, sin perder fuerza ni autenticidad, a la potente batería que caracteriza al género. Sin embargo, el artista también tuvo que adentrarse en el sonido orquestal al interpretar las canciones Encantadora, Ay mi Dios y Báilame, donde se permitió más protagonismo a los instrumentos.
Tras otro gran bloque de puro reguetón con temas como My Space, Nadie como tú, Mayor que yo y Noche de entierro, Yandel dejó como dueños de la tarima a la Orquesta y al cuatrista Luis Sanz González, quienes interpretaron Verde luz y luego, junto a un grupo de pleneros, tocaron Que bonita bandera. Esa fue la carta de presentación para todas las personas que se dieron cita en el Choliseo y nunca habían presenciado la grandeza musical de la Orquesta Filarmónica de Puerto Rico.Al regresar, Yandel cantó algunos de sus temas románticos como Lloro por ti, Dime qué te pasó y Desperté sin ti, pero no tardó en decirle al público: “Vamos pal’ perreo” y comenzó a interpretar más canciones clásicas como Pégate, Aventura, En la disco bailoteo, Te suelto el pelo y Dembow. Yandel no se dejó intimidar por la formalidad de los instrumentos y bailó ‘hasta abajo’ en repetidas ocasiones.
Aunque se trataba de un espectáculo diferente por la presencia de la orquesta, el artista procuró mantenerse genuino con su estilo urbano e, incluso, incluyó en el repertorio Fronteamos porque podemos y Sácala.El único invitado de la noche fue Feid, que acompaño a Yandel en tres canciones en las que han colaborado. Entre temas, el boricua aprovechó para resaltar el talento del colombiano y le agradeció su presencia en el concierto. A lo que el Ferxxo respondió con: “Si usted no hubiese existido, yo no estaría aquí parado hoy día”.En un momento en que el género urbano ha logrado darle la vuelta al mundo y se ha convertido en uno de los ritmos más influyentes en la industria musical, vale la pena reconocer a los artistas que resistieron y que, como Yandel, ahora pueden recoger erguidos las flores musicales y artísticas que han cosechado.
Fuente: El Vocero
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